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5 abr 2013

Capítulo 17 - revisited

José María Blázquez... a quien se atribuye eso de «el mío es el mejor aunque rebuzne»
No cabe duda de que uno de los capítulos más polémicos del libro fue el de Alfredo González Ruibal; «El desastre académico de la arqueología». Muchos lo han criticado, otros lo hemos admirado y alguno aún no se lo ha leído... No os haré comprar el libro, está en Academia.
El miércoles, el BOE publicaba una serie de plazas para la Universidad de Valladolid, entre las que había una para arqueología. Lo primero que le viene a uno es una sensación de alegría, por ver que aún hay cierto futuro para nuestros investigadores sin tener que irse a Sudáfrica (un abrazo Paloma). Por desgracia, la alegría dura poco al empezar a leer. Dicen que la mujer del rey no sólo tiene que ser buena, sino parecerlo. Una vez más, nos encontramos ante un problema de ética y estética.
El perfil de la plaza ofertada dice: «Actividades docentes e investigadoras a realizar por quien obtenga la plaza: Docenciaen materias propias del área.» Hasta aquí bien... «Investigación en neolítico y calcolítico...» Vale... «...en la meseta norte española y arqueología y antropología de las drogas» ¿? Entonces un no-doctor curioso decide ir a Google y escribir en el buscador: "valladolid arqueologia neolitico drogas" sin sorpresas. Elisa Guerra Doce (que hay que dar nombres) va a ganar esta plaza, antes de que fuera convocada. ¿Para qué la convocamos? Prefiero que directamente se la den, por lo menos no pareceremos tontos.
He de decir, que personalmente no tengo nada contra la Dra. Guerra, a quien le deseo el mayor de los éxitos. La 'queja' es por un sistema en el que no se puede ser tan descarado. Podemos estar de acuerdo en la búsqueda de perfiles concretos que permitan formar grupos homogéneos (o heterogéneos, según las necesidades), pero no es preciso hacer perfiles tan marcados. ¿Qué va a hacer cualquier otro candidato cuando llegue allí? ¿Merece si quiera la pena presentarse a esa plaza? Los perfiles cerrados deberían corresponder a grupos de investigación por proyectos (del estilo de los del ERC que nos presentaba en el libro Pilar López), pero no a plazas.
Este tema ha tenido ya su pequeña repercusión en las redes sociales, pero creo que la reflexión de fondo debe ir mucho más allá y clamar de nuevo por un modelo diferente en la contratación universitaria, que prime el trabajo y no la familia. Pero eso no es tradición española.


29 nov 2012

Capítulo 52

Caminante no hay futuro, ¿Podremos hacerlo al andar?
Sergio Escribano Ruiz


El futuro… la arqueología… Seguramente hoy son mayoría quienes consideran que son dos términos enfrentados, y lo harán por razones tan sólidas como evidentes. Afortunadamente no existe la razón única y mediante estas breves líneas trataré de ofrecer una visión más optimista, quizá ilusa. Y lo haré porque ha sido la forma en la que he afrontado mi experiencia en arqueología desde hace ya más de una década, con mucha ilusión y trabajo. Y, de momento, así seguimos…
Pero, además, mi argumentación será un tanto paradójica, ya que defiendo que el mayor potencial de la arqueología reside en la línea de investigación menos desarrollada en la actualidad, aquella que estudia el pasado que se extiende desde 1500 hasta el presente. La pluralidad de designaciones disponibles para hacer referencia al estudio material de este lapso cronológico (arqueología postmedieval, histórica, industrial, del pasado reciente y contemporáneo, postcolonial) es un claro síntoma de su dinamismo actual. Pero evidencia también el estado emergente de la arqueología post1500, un campo desarrollado aún al margen de los cauces unificadores de la mayoría académica.
Esta indefinición o estado emergente es uno de los aspectos por los que creo que la arqueología del pasado reciente puede ser la arqueología del futuro para algunos de los que aún no hemos conseguido consolidar nuestro futuro laboral. Todavía es una tierra de nadie. Aunque es el periodo más representado en la estratificación de cualquier paisaje, edificio o excavación, apenas ha sido objeto de investigación específica. Por tanto, existe una cantidad ingente de material esperando a ser estudiado. Y l@s arqueólg@s estamos comenzado a ser conscientes de ello. Aún recuerdo cuando me llamaban “periodista” por dedicarme al estudio de la cerámica postmedieval. Ahora, parte de la gente que se dedicaba a la arqueología “verdadera”, está comenzando a estudiar los periodos más próximos del pasado, evidenciando que hay futuro en la interpretación histórica de los restos materiales recientes.
Pero, más allá del vacío académico e historiográfico, consideramos que la fuerza de la arqueología del pasado reciente y contemporáneo reside en otro aspecto, en su potencial para construir una historia crítica de la sociedad actual. Desde que Tarlow y West (1999) nos demostraran que el pasado reciente nos resulta menos familiar de lo que creemos y desde que Buchli y Lucas (2001) nos hicieran ver la necesidad de una arqueología contemporánea, una arqueología del yo, su práctica está siendo imparable en Europa.
En España ya se han dado los primeros pasos al respecto, ya hay un camino a seguir. Sólo queda que seamos much@s más los que nos encontremos en ese camino, y que entre tod@s sustituyamos la historia vigente por otra que, al incorporar el discurso material, construya un relato más inclusivo del pasado y proporcione un nuevo conocimiento sobre el presente.
Es posible que esta profecía se cumpla para algún@s. También es probable que no; que se quede en una simple divagación, en una destilación de las ideas que ahora rondan mi mente. Si desgraciadamente el futuro me obligara a asumir mi fracaso predictivo, al menos podrá consolarme la intención de esta breve reflexión, tratar de mantener la esperanza ante la penumbra que se cierne sobre el horizonte arqueológico.

16 nov 2012

Capítulo 50

Con la cabeza en un lado y el corazón en otro... y viceversa
Natalia Moragas Segura


Hace apenas unos días que leí en el Facebook la invitación abierta de Jaime Almansa de seguir con la línea de debate sobre el futuro de la arqueología en España y me salió un: ¡yo misma! Jaime amablemente me dijo que sí y aquí ando intentando pensar en qué puedo aportar sobre dicha cuestión.
Lo cierto es que mi perfil laboral en la arqueología es “normalmente anormal”. Me explico: desde hace veinte años y, con mayor o menor fortuna, me dedico a la arqueología mesoamericana. Y digo con mayor o menor fortuna porque como suele suceder en nuestra profesión, algunas veces hemos tenido que aparcar la práctica profesional de nuestro oficio para dedicarnos a cosas tan mundanas como cobrar a final de mes. Bromas aparte, a menudo me he sentido un poco rara avis en este mundo arqueológico aunque ahora creo que formaba parte del proceso de aprendizaje, no tan sólo de lo que supone la adquisición de conocimientos, sino del propio medio académico y de gestión universitaria y profesional.
En definitiva y de lo que va este libro… ¿cuál es el futuro de la arqueología en España? O mejor dicho ¿Cuál es el futuro de la arqueología hecha en España? Dado que mi experiencia profesional y personal en los últimos veinte años se ha desarrollado en México y más recientemente en Brasil, creo que mi aportación será una reflexión muy genérica sobre la internacionalización de la arqueología española y su papel en el futuro.
Mi experiencia personal es moderadamente optimista. Moderadamente por la progresiva (aunque tímida) participación  de la arqueología hecha por españoles en proyectos fuera de España y el reconocimiento del trabajo de estos investigadores. Optimista porque de mi época de estudiante hasta hoy en día sí que se observa una mayor apertura de investigadores españoles en proyectos de investigación internacionales.
Sin embargo me sigue sorprendiendo que cueste tanto la internacionalización de la investigación arqueológica y más teniendo en cuenta que en general estamos bien reconocidos tanto por nuestra formación como capacidad de trabajo y nuestra integración en grupos internacionales. A menudo en mis clases acabo sorprendiendo a mis estudiantes comentándoles que hay trabajo ahí afuera. Claro que el “ahí afuera” normalmente se refiere a fuera del continente europeo, en países en los que la formación arqueológica se está implementando y que además están en pleno desarrollo de infraestructuras requiriendo por lo tanto, de una arqueología de urgencia. Además ese “ahí afuera” se refiere también a universidades de provincia y no a las Universidades principales. No obstante, resulta de lo más gratificante saber que contribuyes a la creación de las bases de la arqueología en una región.
No es un camino fácil y menos en un país que aún ve mayoritariamente como un mal el hecho de emigrar y no como parte de la formación laboral. Y es duro cuando son países muy lejos de lo que nosotros consideramos normal en nuestro (ex) Estado del Bienestar.  Pero es un camino aún no del todo explorado y que obviamente requiere de una inversión personal. Me sigue sorprendiendo la poca presencia de empresas de arqueología españolas en licitaciones internacionales o colaborando con otras empresas y/o universidades en proyectos de este tipo. Me sigue asombrando la poca movilidad de nuestros estudiantes y jóvenes profesionales en un siglo en el que las fronteras del conocimiento se diluyen gracias a internet.  
Hay aún un largo camino por recorrer pero ya hemos andado los primeros pasos.

3 oct 2012

De ética y estética

Una excavación de verano
Hace unos días que he vuelto de Brasil, si todo va bien, con otro congreso bajo el brazo. Se trata de un Inter-WAC 'contra la arqueología de contrato'. Lo cierto es que llevo muchos años escuchando decenas de argumentos en ese sentido, desde la academia y desde el propio contrato. ¿De qué se queja cada cual? Los unos de falta de ética y los otros de falta de estética.
Para parte de la academia, hablar de arqueología de contrato es hablar de un ogro neoliberal que destruye patrimonio por el beneficio económico sin aportar nada a la arqueología. Para parte del contrato, el problema reside en una desregulación del modelo que lleva a acciones dudosas y situaciones de explotación.
¿Debemos estar en contra de la arqueología de contrato? Supongo que mientras la administración no nos contrate a todos para desempeñar una arqueología de calidad, si. Pero si nos contrata... ¿eso no será en cierto modo arqueología de contrato contratada por el estado?
Vivimos en un mundo ampliamente capitalizado en el que el modelo económico parece inamovible (y si no sólo hay que ver las noticias). Un profesor de universidad cobra dinero por desempeñar su trabajo. Un empresario cobra dinero por desempeñar su trabajo. ¿Cuál es la diferencia? ¿La plusvalía? ¿El pagador? ¿El estatus?
Cuando hablamos de 'empresa' tenemos un amplio abanico de formas jurídicas en las que desde el autónomo y la comunidad de bienes a la sociedad cooperativa, limitada o anónima, hay diferentes principios y prácticas. Igual que cuando hablamos de profesores de universidad nos llevamos las manos a la cabeza o al corazón. Al final todo se reduce a una cuestión de ética y estética.
Una de las presentaciones que vi en el TAAS (Teoría Arqueologíca de América del Sur) comparaba una serie de intervenciones que se hicieron en Buenos Aires desde una perspectiva académica y otra comercial. Para una superficie de 14 metros cuadrados en un yacimiento moderno se pasaba de 12 y 24 meses a 2 semanas y 1 mes. ¿Cuál es cuál? ¿Hubo diferencia en los resultados?
Entre las críticas más destacadas de la arqueología comercial hay dos: No publica. Relaciones laborales injustas.
1. Es cierto que la mayoría de las intervenciones no están publicadas. No se paga por publicar, sino por liberar terreno y eso es un fallo de concepto en el modelo. Sin embargo existe una realidad y es que, si todo va según debe, en unos dos años todas las intervenciones tienen su memoria y han depositado los materiales con un estudio preliminar en el museo. Se ha generado la suficiente información como para hacerlos científicamente útiles. Desde hace unos años, la extensión de las reuniones regionales y las memorias anuales de intervenciones han sacado a la luz publicaciones oficiales con los resultdos de decenas de trabajos relevantes. ¿Cuánto se tarda en publicar un yacimiento en el mundo académico? Me consta que hay intervenciones de los años '80 aún sin entregar ni publicar... Por supuesto, al igual que hay empresas que publicamos, hay proyectos académicos que publican. No generalizaremos. De todos modos, por norma general, muchos de los que critican este aspecto de la arqueología comercial publican menos que ellos...
2. Como miembros activos de AMTTA, tanto JAS Arqueología como yo somos muy conscientes de las situaciones de precariedad laboral que se están dando en el mundo de la arqueología comercial. Es más luchamos contra ellas y eso le ha costado ya contratos a la empresa. Cuando la única ley del mercado es el dinero, hay que ser barato, ni siquiera eficiente, y eso lleva a una dinámica de desregulación y desprotección que ha dado lo que ha dado al mundo de la arqueología. Pero el otro día, escuchando críticas infundadas, Riccardo Frigoli me decía... '¿Y ellos? ¿Ellos no explotan a estudiantes para su propio beneficio?' Y claro que muchos lo hacen. De comer y de dormir también da una empresa, pero es fácil emprender una intervención en la que no tienes que pagar salarios (lo increíble es que haya empresas que también lo hagan). Más allá... ¿cuántos académicos incluyen a sus equipos de estudiantes en las publicaciones? ¿Al menos en los agradecimientos? ¿Son éticos? ¿Tan siquiera estéticos?
El mundo de la arqueología tiene goteras se mire por donde se mire, pero al final todo es una cuestión de estética, de reconocimiento y voz. Una vez más tendré que apelar al colectivo y ya van unas cuantas desde que salió el libro... La regulación es igualmente esencial, tanto la impuesta por la administración como la que nos tenemos que imponer nosotros mismos y esto entra en el campo de la ética. Debemos tener claro que como profesionales, del sector que seamos, debemos cumplir unos preceptos básicos. ¿Sabíais que en España tenemos código deontológico? Si lo siguiéramos otro gallo cantaría.
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Para terminar, otra cuestión ético-estética. ¿Qué pasaría si no tuviéramos arqueología comercial? Queda abierta a vosotros...
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PD. Siendo más niño una de esas frases míticas llegó a mis oídos en una conversación entre amigos... "Yo llamaré a mi madre puta, pero como te metas con ella te mato". Es fácil ver la paja en el ojo ajeno, pero no tanto hacer autocrítica. Los arqueólogos pensamos que hacemos mucha, pero lo que hacemos es criticar a otros dentro del sector, no a nuestro propio modelo (salvo muchas honrosas excepciones, como siempre). De cualquier modo, la crítica debe venir del conocimiento y alguien que no conoce el contexto legal, político, económico y social de un trabajo, ni su misma realidad diaria, no tiene derecho a decir ciertas cosas y menos cuando practica otras similares, o peores... y aún menos, sin alternativa. ¿Contra la arqueología comercial? Sí, pero con peros.

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Recordad que el debate está moderado, por lo que puede que vuestros comentarios tarden un tiempo en aparecer. No se pueden hacer comentarios anónimos y debemos guardar el respeto. Espero que os animéis a participar, en este o en otros debates que podéis proponer a través del correo-e publicarchaeology@gmail.com

[Debate iniciado por Jaime Almansa Sánchez]

30 jul 2012

Archaeologists Anonymous

Hace unos días daba comienzo una iniciativa preciosa desde el Reino Unido; 'Archaeologists Anonymous' que consiste en recibir postales de arqueólogos en las que escriban qué temen y qué esperan del futuro de la arqueología. El resultado es un poco estilo Twitter con frases mínimas que captan pequeños detalles de casi satíricos de nuestra profesión. Lo mejor, la imaginación, y es que algunas postales son de lo más curiosas... casi artísticas.
Si tenéis un rato enviar la vuestra a:

Archaeologists Anonymous
3 Hillbre View
Mornant Avenue
Ffynnongroyw
Flintshire
CH8 9UL
United Kingdom

Os están esperando en cualquier idioma y formato... a ver si sorprendemos.
La nuestra es una portada del libro con una esperanza, construir juntos una arqueología mejor. Y con un miedo... no ser capaces de juntarnos ni para esto.

9 mar 2012

El futuro de la arqueología y la reforma laboral

El tercer Real Decreto de este año nos ha traído una reforma del mercado laboral [ver]. Ayer, fue aprobado por mayoría en el Congreso y se inicia su tramitación parlamentaria con una huelga general convocada para el día 29 de marzo. Pocos días con muchas cosas que contar, pero... ¿Cómo afecta todo esto a la arqueología?
A lo largo del libro se puede ver de forma insistente lo precario de nuestra profesión. A pesar de 30 años de posibilidades sólo nos hemos acordado de Santa Bárbara al oír los truenos. En muchas ocasiones he expuesto los inicios de la arqueología comercial en lo que llamé el "Modelo de Poncio Pilatos" (tú haz, que nosotros nos lavamos las manos), y que ha sido seguramente la primera gran privatización de un servicio público... antes de ser servicio. En este tiempo hemos vivido varios periodos de crisis y bonanza; periodos en los que nos hemos preguntado exactamente las mismas cosas, pero sin actuar. Como consecuencia, empezamos 2012 inmersos en lo más profundo de la crisis, sin haber hecho nada por innovar en nuestro sector, con una dependencia exagerada de la construcción y el dinero público, un entramado de microempresas insostenible y unas condiciones de trabajo -y de gestión de nuestro trabajo- más que precarias.
La reforma laboral pone otra piedra en nuestro camino. ¿Es más ágil contratar? Desde luego... pero ¿en qué condiciones? Ante la absoluta desregulación de nuestro sector, esta reforma laboral puede ser el fin de la arqueología tal y como la conocemos (o no...). Esta reforma certifica la precariedad de unos profesionales que trabajamos con patrimonio público, protegido constitucionalmente.
No nos hemos quejado nunca y supongo que no nos quejaremos ahora. En los años en los que hemos intentado sacar adelante el convenio laboral de Madrid desde AMTTA, una de las frases más repetidas ha sido, "es que nosotros también somos trabajadores" (desde las sociedades). Pues como tales debemos reaccionar hoy más que nunca.
¿Estáis de acuerdo?¿No?¿Por qué?
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Recordad que el debate está moderado, por lo que puede que vuestros comentarios tarden un tiempo en aparecer. No se pueden hacer comentarios anónimos y debemos guardar el respeto. Espero que os animéis a participar, en este o en otros debates que podéis proponer a través del correo-e publicarchaeology@gmail.com

[Debate iniciado por: Jaime Almansa Sánchez]