Un año después de la última presentación en Barcelona volvemos a la carretera para seguir buscando una forma de afrontar el futuro con garantías... Aprovechamos la presentación de una nueva asociación en la Universidad de Alicante para reunir a Sonia y Rafael con otros compañeros y charlar de arqueología. Si estáis cerca, os esperamos, y si no, puede que nos podáis ver en directo...
12 feb 2013
22 ene 2013
¿Qué culpa tenemos nosotros?
| Nathaniel y Girmachu - ¿Futuros arqueólogos? |
El programa de ayudas para proyectos arqueológicos en el exterior era uno de los pocos reductos que le quedaban a nuestra arqueología para trabajar fuera. Durante años, ha sido una herramienta fabulosa de financiación de muchos trabajos en el extranjero, con mayor o menor fortuna, pero en su mayoría de gran interés e impacto científico. ¿Por qué hablo en pasado? Porque las propuestas provenientes de Comunidades Autónomas han sido directamente desestimadas con arreglo a la ley de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera.
Antes, tener una asociación de amigos de la arqueología te dejaba fuera de la convocatoria, pero ahora prima contra universidades. Porque no sé si me he explicado bien... Salvo la UNED, ninguna universidad española tiene acceso a las ayudas (aunque supongo que si desde alguna en las comunidades cumplidoras se ha pedido algo, se podrá reclamar). Hace unos años me quejaba porque para los que no pertenecemos a ninguna institución pública era muy dificil acceder a este tipo de ayudas. Ahora no sé si alegrarme o llorar.
De cualquier modo, esto me lleva a dos reflexiones:
1- ¿Qué criterios se establecen en estas (y otras) convocatorias? Nunca sé si son científicos, técnicos, nominales, institucionales, económicos, políticos o anárquicos. Si no es por una cosa, es por otra, al final siempre hay una excusa.
2- ¿Qué culpa tenemos nosotros? No entiendo por qué se penaliza en la investigación la mediocridad de políticos y gestores que no tienen nada que ver con estos proyectos. Al final pagan justos por pecadores.
Yo, personalmente, conocí a Nathaniel y a Girmachu en 2006. Con ellos cerca tengo algunos de los mejores recuerdos de los últimos años. El proyecto, dirigido por Víctor Fernández (UCM) siempre ha sido de los mejor valorados y este año tendríamos 18.000 euros, que la incompetencia del gobierno regional nos ha arrebatado. Hoy somos nosotros, pero mañana serán proyectos de biología, medicina, física o filosofía... La partida presupuestaria de esta convocatoria en concreto es un ínfimo porcentaje del presupuesto de publicidad del Ministerio. No quiero saber cuántos asesores tiene el Secretario de estado de Cultura que firma las resoluciones... y menos aún nuestro querido Wert. Pero el caso es que muchos proyectos consolidados nos quedamos en casa después de muchos años vendiendo la marca España con investigación de calidad. El futuro al que estamos llegando en este 2013 es cada vez más oscuro.
14 ene 2013
Capítulo 53
No haremos nada si no saben qué hacemos
Martiño Xosé Vázquez Mato
Desde que inicié mi
carrera investigadora, ahora profesional, me han acusado de ser demasiado
localista. Será porque es mi realidad inmediata, la que conozco y, en suma, la
que puedo cambiar. Soy un firme defensor del Think Global, Act Local. Es por esto que mi contribución a esta
reflexión conjunta del Futuro de la Arqueología se centra en reflexionar sobre el
ámbito de la misma y su percepción en los ciudadanos de nuestro radio de
acción.
Si salimos de nuestro
nicho conceptual, nos ponemos en la piel del 99% de la sociedad desconocedora
de nuestra realidad profesional y nos preguntamos sobre arqueología, no a nivel
global donde evidentemente clichés como Indiana Jones o las pirámides de Egipto
se llevarían la mayoría de las referencias, sino en nuestro ámbito territorial
más inmediato; lo primero que se nos debería venir a la cabeza son referentes
cercanos como por ejemplo los museos arqueológicos de nuestras ciudades. En el
caso de mi ciudad, Ourense, el museo lleva 12 años cerrado a la espera de una
eventual reforma. Al igual que cerrados se encuentran otros “centros de
interpretación” de yacimientos de la provincia como consecuencia de la falta de
planificación e inexistencia de planes de viabilidad en su construcción.
Situaciones que, a pequeña escala, reinciden en el concepto de “burbuja
cultural” que todos los gallegos conocemos bien por nuestra hipoteca adquirida
con el contenedor de Eisenman. De este modo un escaparate magnífico para acercar
tanto nuestra labor como el patrimonio arqueológico a la sociedad, e incidir en
la importancia de su protección, investigación y difusión, pasa inadvertido a
ojos de cualquier ciudadano. Aquellos que algún día lo vieron abierto lo habrán
olvidado y quienes no tuvieron esa suerte ni siquiera sabrán de su existencia.
¿Qué otro contacto
puede tener una persona normal con la arqueología en nuestra provincia?. Si
somos una persona con inquietudes culturales y leemos la prensa a menudo,
podremos ver de cuando en vez alguna excavación arqueológica que, con cargo a
alguna ayuda europea, pretende poner valor este u otro yacimiento. Pero pasan
los meses y, salvo honrosas excepciones, no volveremos a saber nada del lugar.
Otro tipo de contacto puede ser obligado por la Administración si tenemos la
“mala suerte” de querer construir o reformar nuestra casa dentro de un conjunto
histórico o área protegida de algún yacimiento y que para tener la preceptiva
licencia de obra nos requieran de los servicios de un profesional en
arqueología. Así pues, ante la atomización del sector con empresas que no son
más que autónomos tratando de sobrevivir, pediremos presupuestos a algunos de
ellos observando las grandes diferencias en los totales. Algunos hablarán de un
supuesto convenio y otros ni lo mencionarán.
¿Qué futuro pretendemos tener con esta panorama?.
Fuera de debates sobre la inexistencia de una titulación específica en
arqueología, la evidencia de una administración anacrónica, el recorte en
proyectos de investigación, reformas aberrantes en la legislación patrimonial, la
dependencia del sector de la construcción, etc.; preguntémonos cuál es el
reconocimiento social de nuestra profesión y qué hacemos para mejorarlo.
Nosotros en eso estamos.
10 dic 2012
Las fotos del concurso ¿Me enseñas tu 'Futurito'?
![]() |
| Fotografía ganadora de Evaristo Gestoso |
Pues ya tenemos un ganador para el concurso "¿Me enseñas tu 'Futurito'?" y se trata de Evaristo Gestoso que, a pesar de colgar la foto tarde, ha arrasado. En los próximos días recibirá su regalo, como si fuera por Navidad, pero por haber participado. Muchas felicidades.
Ahora agradecer al resto de participantes haber compartido con nosotros sus 'futuritos' y sus reflexiones en torno al futuro de la arqueología. No olvidéis que esto sigue abierto.
![]() |
| Sole Gil y su futuro más inminente en la profesión |
![]() |
| Sandra Lozano y la metáfora de la turgencia y la exuberancia |
![]() |
| Sandra Lozano y las reflexiones en rojo |
![]() |
| Claudia Porcel y la puerta al futuro |
![]() |
| Claudia Porcel y un descanso en la reflexión |
![]() |
| Elena Papagiannopoulou 'traduciendo' el futuro desde Grecia |
![]() |
| La gata de Anna Martínez 'leyendo' nuestro futuro |
![]() |
| El alzheimer de Jaime Almansa - Por Raquel Martín y Pablo Guerra |
29 nov 2012
Capítulo 52
Caminante no hay futuro, ¿Podremos hacerlo al andar?
Sergio Escribano Ruiz
El futuro…
la arqueología… Seguramente hoy son mayoría quienes consideran que son dos
términos enfrentados, y lo harán por razones tan sólidas como evidentes.
Afortunadamente no existe la razón única y mediante estas breves líneas trataré
de ofrecer una visión más optimista, quizá ilusa. Y lo haré porque ha sido la
forma en la que he afrontado mi experiencia en arqueología desde hace ya más de
una década, con mucha ilusión y trabajo. Y, de momento, así seguimos…
Pero, además,
mi argumentación será un tanto paradójica, ya que defiendo que el mayor
potencial de la arqueología reside en la línea de investigación menos
desarrollada en la actualidad, aquella que estudia el pasado que se extiende
desde 1500 hasta el presente. La pluralidad de designaciones disponibles para
hacer referencia al estudio material de este lapso cronológico (arqueología
postmedieval, histórica, industrial, del pasado reciente y contemporáneo, postcolonial)
es un claro síntoma de su dinamismo actual. Pero evidencia también el estado
emergente de la arqueología post1500,
un campo desarrollado aún al margen de los cauces unificadores de la mayoría
académica.
Esta
indefinición o estado emergente es uno de los aspectos por los que creo que la
arqueología del pasado reciente puede ser la arqueología del futuro para algunos
de los que aún no hemos conseguido consolidar nuestro futuro laboral. Todavía
es una tierra de nadie. Aunque es el
periodo más representado en la estratificación de cualquier paisaje, edificio o
excavación, apenas ha sido objeto de investigación específica. Por tanto,
existe una cantidad ingente de material esperando a ser estudiado. Y l@s
arqueólg@s estamos comenzado a ser conscientes de ello. Aún recuerdo cuando me
llamaban “periodista” por dedicarme al estudio de la cerámica postmedieval.
Ahora, parte de la gente que se dedicaba a la arqueología “verdadera”, está
comenzando a estudiar los periodos más próximos del pasado, evidenciando que
hay futuro en la interpretación histórica de los restos materiales recientes.
Pero, más
allá del vacío académico e historiográfico, consideramos que la fuerza de la
arqueología del pasado reciente y contemporáneo reside en otro aspecto, en su potencial
para construir una historia crítica de la sociedad actual. Desde que Tarlow y
West (1999) nos demostraran que el pasado reciente nos resulta menos familiar
de lo que creemos y desde que Buchli y Lucas (2001) nos hicieran ver la
necesidad de una arqueología contemporánea, una arqueología del yo, su práctica
está siendo imparable en Europa.
En España
ya se han dado los primeros pasos al respecto, ya hay un camino a seguir. Sólo
queda que seamos much@s más los que nos encontremos en ese camino, y que entre
tod@s sustituyamos la historia vigente por otra que, al incorporar el discurso
material, construya un relato más inclusivo del pasado y proporcione un nuevo
conocimiento sobre el presente.
Es posible
que esta profecía se cumpla para algún@s. También es probable que no; que se
quede en una simple divagación, en una destilación de las ideas que ahora rondan
mi mente. Si desgraciadamente el futuro me obligara a asumir mi fracaso
predictivo, al menos podrá consolarme la intención de esta breve reflexión,
tratar de mantener la esperanza ante la penumbra que se cierne sobre el
horizonte arqueológico.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








