Mostrando entradas con la etiqueta Colectivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Colectivo. Mostrar todas las entradas

14 ene 2013

Capítulo 53

No haremos nada si no saben qué hacemos
Martiño Xosé Vázquez Mato

Desde que inicié mi carrera investigadora, ahora profesional, me han acusado de ser demasiado localista. Será porque es mi realidad inmediata, la que conozco y, en suma, la que puedo cambiar. Soy un firme defensor del Think Global, Act Local. Es por esto que mi contribución a esta reflexión conjunta del Futuro de la Arqueología se centra en reflexionar sobre el ámbito de la misma y su percepción en los ciudadanos de nuestro radio de acción.
Si salimos de nuestro nicho conceptual, nos ponemos en la piel del 99% de la sociedad desconocedora de nuestra realidad profesional y nos preguntamos sobre arqueología, no a nivel global donde evidentemente clichés como Indiana Jones o las pirámides de Egipto se llevarían la mayoría de las referencias, sino en nuestro ámbito territorial más inmediato; lo primero que se nos debería venir a la cabeza son referentes cercanos como por ejemplo los museos arqueológicos de nuestras ciudades. En el caso de mi ciudad, Ourense, el museo lleva 12 años cerrado a la espera de una eventual reforma. Al igual que cerrados se encuentran otros “centros de interpretación” de yacimientos de la provincia como consecuencia de la falta de planificación e inexistencia de planes de viabilidad en su construcción. Situaciones que, a pequeña escala, reinciden en el concepto de “burbuja cultural” que todos los gallegos conocemos bien por nuestra hipoteca adquirida con el contenedor de Eisenman. De este modo un escaparate magnífico para acercar tanto nuestra labor como el patrimonio arqueológico a la sociedad, e incidir en la importancia de su protección, investigación y difusión, pasa inadvertido a ojos de cualquier ciudadano. Aquellos que algún día lo vieron abierto lo habrán olvidado y quienes no tuvieron esa suerte ni siquiera sabrán de su existencia.
¿Qué otro contacto puede tener una persona normal con la arqueología en nuestra provincia?. Si somos una persona con inquietudes culturales y leemos la prensa a menudo, podremos ver de cuando en vez alguna excavación arqueológica que, con cargo a alguna ayuda europea, pretende poner valor este u otro yacimiento. Pero pasan los meses y, salvo honrosas excepciones, no volveremos a saber nada del lugar. Otro tipo de contacto puede ser obligado por la Administración si tenemos la “mala suerte” de querer construir o reformar nuestra casa dentro de un conjunto histórico o área protegida de algún yacimiento y que para tener la preceptiva licencia de obra nos requieran de los servicios de un profesional en arqueología. Así pues, ante la atomización del sector con empresas que no son más que autónomos tratando de sobrevivir, pediremos presupuestos a algunos de ellos observando las grandes diferencias en los totales. Algunos hablarán de un supuesto convenio y otros ni lo mencionarán.
¿Qué futuro pretendemos tener con esta panorama?. Fuera de debates sobre la inexistencia de una titulación específica en arqueología, la evidencia de una administración anacrónica, el recorte en proyectos de investigación, reformas aberrantes en la legislación patrimonial, la dependencia del sector de la construcción, etc.; preguntémonos cuál es el reconocimiento social de nuestra profesión y qué hacemos para mejorarlo. Nosotros en eso estamos.

15 nov 2012

Papá, ¿hemos llegado ya al futuro?

Hoy El futuro de la arqueología en España cumple 1 AÑO
Cuando nació la idea del libro el objetivo era (y sigue siendo) fomentar la reflexión en torno a las circunstancias que rodean a nuestra profesión y ofrecer una imagen real de los distintos trabajos arqueológicos. Desde entonces, hemos recorrido España de norte a sur y de este a oeste en 'presentaciones' que han ido generando muchas horas de debate [escuchar aquí] y doce escritos en el blog (eso sí, con escasa participación, reconozcámoslo), además de cuatro nuevos capítulos y muchas más anécdotas. Ya empiezan a aparecer múltiples reseñas dentro y fuera de España (Antiquity, AP Journal, Complutum, Arkeogazte, etc.) e incluso algunos compañeros de otros países han comentado la necesidad de hacer algo similar allí. Incluso uno de los capítulos se convertirá en novela dentro de un mes...
¿Exito? Por un lado, como editor, tengo que estar contento por la repercusión que ha tenido el libro. Ha sido mucha la gente que lo ha leído total o parcialmente y que ha debatido a raíz de las reflexiones contenidas en él. Por otro lado, sigo pensando que pocas cosas han cambiado (para bien) y aún no tenemos voluntad de colectivo. En todo caso, hoy es día de celebración y de llamar a seguir por este camino.
Todavía no hemos llegado al futuro y nos queda aún mucho camino por recorrer... juntos.
Por eso os animo a seguir expresando vuestras inquietudes a través del blog, una forma de mantener vivo el libro y el debate. ¡Vamos a empezar el segundo año con fuerza!


4 nov 2012

Madrid, Madrid, Madrid...

"y vas a ver lo que es canela fina
y armar la tremolina,
cuando llegues a Madrid"

Así reza el famoso chotis, y como por aquí no hemos hablado aún de la nueva ley de patrimonio que está preparando la Comunidad de Madrid, pues vamos a animar un poco el cotarro. Hace unos días, aprovechando la noticia sobre la inminencia de la ley, publiqué un pequeño post en mi blog con 'nuestra' historia de la ley desde el punto de vista de AMTTA. Hace unos días, uno de nuestros compañeros, Pablo Guerra, autor en el libro y asiduo del blog, publicó otro post en Facebook que merece la pena reproducir.
Si esto ya no os mueve, nos merecemos desaparecer...

***
¡Qué despliegue de medios! ¡Qué maravilla de yacimientos, proyectos y descubrimientos que se desarrollan y que se comparten en estos y otros medios!. Uno se queda tan ensimismado, ¡qué digo ensimismado, aturullado!, de los resultados de los compañeros, que casi no se percata de lo que está sucediendo a nuestro alrededor, y más en concreto lo que está apunto de acaecer en nuestra tan anhelada Comunidad de Madrid. Y es que resulta que ahora se les ha ocurrido –por supuesto, a unos lumbreras- cambiar la Ley de Patrimonio de la Comunidad de Madrid. Ya hay un borrador circulando, y no voy a bombardearos con el repertorio de capítulos y párrafos a modificar. Sin embargo, unas pinceladas para que recapacitemos sobre si es más importante publicar el abanico de tonterías que tenemos en mano, o si ya es hora de que los arqueólogos demos un puñetazo en la mesa, de una p… vez. ¿Sabéis lo que va a pasar? Simplemente el sector va a desaparecer, porque en la nueva ley (en el borrador así aparece) se eliminan los controles arqueológicos. Si, señores, como lo cuento. Algunos diréis que el sector lleva desaparecido años, que es algo inevitable o que es mejor que desaparezca, habida cuenta de los mercenarios que de él se enriquecen, bla, bla, bla, patatín, patatán, etc… Puede ser, no digo que no. Pero lo siento, soy un romántico y sigo creyendo en lo que creo. A pesar de que este sistema es malo –porque lo es- no podemos consentir el “todo vale”, porque de esta manera “el todo” se lo van a llevar por delante, señores... Y no hace falta que os diga que la nueva ley es anticonstitucional o que no se amolda a las directrices del Convenio Europeo para la Protección del Patrimonio Arqueológico de La Valetta (J. Almansa dixit). No, simplemente no habrá controles, ni seguimientos… ¿Para qué tener a un arqueólogo mirando los movimientos de tierras en un área que está protegida? Nos lo cargamos porque va en contra de nuestros intereses. Pues bien, es como si se cargasen la figura del médico de cabecera, total, en el quirófano ya veremos si salvamos al paciente.
¡Pero tranquilos, universitarios, profesionales y demás aficionados a la arqueología! Seguiremos ensimismados buscando pirámides toltecas en Ciudad Real o la Atlántida a las afueras de A Coruña con el Google Earth. Seguiremos absortos publicando nuestros tan, tan, tan enriquecedores resultados, mientras los políticos trocean nuestro sector y lo amoldan a sus intereses. Seguiremos sacando pecho, afirmando a los cuatro vientos “lo bueno que soy” y lo menesterosos que son los demás. Así somos –que pena- y así seguiremos.
Gracias por gastar vuestro tiempo en esta lectura. Ahora os cedo la palabra para que me destrocéis y me despedacéis. Pero pensad en lo que he dicho…
[Pablo Guerra, en Facebook el 30 de Octubre]
***

Os dejo el chotis interpretado por Plácido Domingo y Luis Aguilar:

12 feb 2012

The Southport Report

Southport Pier hace mucho mucho tiempo
Southport es una joven y encantadora ciudad del noroeste de Inglaterra, muy cerca de Gales. A pesar de ser fundada muy a finales del siglo XVIII, pronto se convirtió en un atractivo turístico para la incipiente clase burguesa de Leeds y Liverpool. Hoy sigue siendo un lugar de vacaciones con el segundo malecón más grande del país y eminentes edificios victorianos en los que hasta el mismísimo Napoleón III pasó algún tiempo.
En 2010, el gobierno británico sacó adelante la PPS5, una nueva política de planeamiento que sustituía a las hasta entonces esenciales PPG15 y 16. ¿Cuál era la diferencia? Por un lado, una visión más holística del paisaje cultural y el contexto histórico, lo cual parecía bueno. Por otro, una aparente preeminencia de las opiniones de base (sociales) en el planeamiento, que pronto se intuyó como un posible problema para el sector del patrimonio. ¿Qué iba a decidir un vecino? Demasiado arriesgado.
Ese mismo año, la conferencia anual del IfA (la principal asociación de arqueólogos de las islas) se celebraba en Southport y allí nació un grupo de profesionales diverso y comprometido que durante algo más de un año se dedicó a redactar el Southport Report.
Como resultado, un informe pormenorizado en el que se analizaba dónde estaba el sector patrimonial británico y hacia dónde quería caminar. 28 instituciones y asociaciones participaron del periodo de redacción en el que 14 profesionales, entre los que estaban pesos de la arqueología británica como Mike Heyworth, Chris Gosden o Roger Thomas, llevaron a cabo el análisis más exahustivo del sector que se recuerda, apoyados por otros textos y consultorías que se venían realizando para analizar el impacto de la crisis (por ejemplo, este de Kenneth Aitchison).
¿Para qué sirve? En España diríamos que es papel mojado. Sin embargo, allí ha marcado las bases de las apelaciones a la nueva ley de planeamiento desde una perspectiva realmente colectiva, representativa y comprometida con el desarrollo del sector y de las buenas prácticas en la disciplina.
A los que les gusta criticar lo anglosajón, dirán que allí las cosas no están mucho mejor, que las empresas pagan mal y hay piratería, que las leyes no se cumplen, que el expolio está a la orden del día y auspiciado por el PAS... y no le faltará razón. Son modelos de gestión y de sociedad completamente distintos y por ello no se pueden comparar de igual a igual. Lo que quiero comparar aquí es el fenómeno colectivo.
Gerry Wait, actual presidente de IfA me preguntó hace poco por qué no teníamos algo parecido en España, si el volumen de negocio era mucho mayor al británico (por lo que se observaba de los datos de intervenciones, que es lo único que tenemos). ¿Alguien me quiere dar la respuesta? Porque después de más de cinco años intentando corporativizar la profesión de diferentes maneras, lo único que he visto ha sido desgana, pasotismo y malos rollos.
COLECTIVO es la palabra esencial para el futuro de la arqueología y seguimos sin verlo, sin crearlo y seguramente, sin quererlo. Pero sin COLECTIVO siempre seremos unos miserables, arrastrándonos por los despojos de una construcción que nunca será lo que ha sido. La solución está en vuestras manos.
--
Recordad que el debate está moderado, por lo que puede que vuestros comentarios tarden un tiempo en aparecer. No se pueden hacer comentarios anónimos y debemos guardar el respeto. Espero que os animéis a participar, en este o en otros debates que podéis proponer a través del correo-e publicarchaeology@gmail.com

[Debate iniciado por:  Jaime Almansa Sánchez]

2 ene 2012

Vuelta al cole

Arqueología en la escuela (Foto: Jessica Sutherland)
El 28 de diciembre, Francisco Alonso Toucido proponía en Facebook una idea de futuro. La verdad es que no tiene nada que ver con niños, pero sí con colegios. En esencia, se trataba de recuperar una idea muchas veces manejada, la de un Colegio de Arqueología que vele por nuestra profesión al estilo de esos grandes colegios de arquitectos, abogados, médicos...
Desde mi perspectiva personal, soy muy crítico con esta idea, puesto que he conocido el tema de cerca e incluso he participado en ese mismo debate hace pocos años. Las conclusiones que sacamos fueron que no era económicamente viable un colegio propio y menos sin el respaldo de la administración y con la sombra de la Ley Omnibus. Además, iniciativas de autocontrol en tiempos más remotos habían resultado un fracaso antes de comenzar por la negativa de buena parte del colectivo. La pregunta es, ¿nos interesa la desregulación? (o a quién le interesa...).
Desde el fondo de mi corazoncito sigo creyendo que un Colegio Profesional debería ejercer las labores de protección y control que rezan en sus estatutos, pero por encima de todo hay que resaltar la idea de COLECTIVO en la forma que sea. A través del asociacionismo, del sindicalismo o de cualquier otra forma. Al final lo que cuenta es la fuerza de grupo que podríamos ejercer a la hora de exigir lo que necesitamos a quien nos lo puede y debe proporcionar.
--
Recordad que el debate está moderado, por lo que puede que vuestros comentarios tarden un tiempo en aparecer. No se pueden hacer comentarios anónimos y debemos guardar el respeto. Espero que os animéis a participar, en este o en otros debates que podéis proponer a través del correo-e publicarchaeology@gmail.com

[Debate iniciado por: Francisco Alonso Toucido - Texto: Jaime Almansa Sánchez]

8 dic 2011

Innovación y precariedad

Borges, sensacional como siempre.
Hoy aparece publicado un informe por el que el 31% de la población española (que trabaja) está sobrecualificada para su puesto de trabajo... es decir, que después de 5 años de licenciatura, otros dos para los cursos de doctorado y, algunos, hasta el título de doctor, trabajamos en una floristería (como dice Pablo Guerra en el capítulo 18). Quien dice floristería, dice McDonalds (que por los últimos anuncios parece algo fabuloso), una oficina (de secretaria), de auxiliar de algo... o opositando.
La realidad es que el sector arqueológico adolece de un estancamiento brutal en todos los aspectos que nos mantiene anclados en la 'época dorada/oscura' de la arqueología comercial. ¿Dónde está la innovación? Desde la tesis de Eva Parga, o las notas que va apuntando César Martínez en su nuevo blog, se ven las oportunidades perdidas de diversificar, innovar o dignificar la profesión. Para nosotros, el monumento que levanta Forges debía representar la refundación de la arqueología, el objeto de este libro.
En estos momentos, AMTTA está intentando sacar adelante una negociación colectiva por el convenio sectorial en Madrid y el primer análisis que se puede hacer es doble: Por un lado se ha asumido la precariedad. Por el otro, no se palpa la existencia de un colectivo.
¿Qué hacer cuando no hay colectivo, cuando no hay profesión? Un esfuerzo por innovar y cohesionar. Como no todo debe ser negativo, quería terminar esta entrada con experiencias positivas en el sector.
  • ERA es una empresa de actividades socioculturales de Cádiz, que según me comentaba una amiga de El País cuenta actualmente con 130 empleados. La divulgación es el futuro y parece que funciona, como lleva tiempo funcionando en Paleorama (y Arqueopinto).
  • JIA va a cumplir su quinta edición el próximo abril en Santiago de Compostela. Se trata de un congreso, ya internacional, de jóvenes que innovan teórica y metodológicamente por una investigación de primer nivel (sin haber terminado el doctorado).
  • ESPIERA es una nueva asociación recién nacida en Valencia, que recoge el espíritu de colectivo en busca de una arqueología integrada en la sociedad. Como ella, Strat Jove, Arkeogazte, UCA y otras asociaciones, tratan de cohesionar el sector y cubrir aspectos necesarios del progreso de nuestro colectivo.
  • AMTTA aparece hasta la saciedad en este blog, no porque 1€ de cada libro vaya para allá, ni porque este año me toque ser presidente, sino porque la labor de cohesión colectiva, promoción social, e incluso, de reforma del sector que está intentando promover me resultan valiosas y esenciales.
Puede que algunas iniciativas funcionen mejor y otras no tanto... lo que es cierto es que para que todas ellas salgan adelante es necesario el compromiso del colectivo.
Objetivos:
  • Terminar con la precariedad
  • Innovar
¿Cómo?

--
Recordad que el debate está moderado, por lo que puede que vuestros comentarios tarden un tiempo en aparecer. No se pueden hacer comentarios anónimos y debemos guardar el respeto. Espero que os animéis a participar, en este o en otros debates que podéis proponer a través del correo-e publicarchaeology@gmail.com


[Debate iniciado por: Jaime Almansa Sánchez]