22 ene. 2013

¿Qué culpa tenemos nosotros?

Nathaniel y Girmachu - ¿Futuros arqueólogos?
El programa de ayudas para proyectos arqueológicos en el exterior era uno de los pocos reductos que le quedaban a nuestra arqueología para trabajar fuera. Durante años, ha sido una herramienta fabulosa de financiación de muchos trabajos en el extranjero, con mayor o menor fortuna, pero en su mayoría de gran interés e impacto científico. ¿Por qué hablo en pasado? Porque las propuestas provenientes de Comunidades Autónomas han sido directamente desestimadas con arreglo a la ley de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera.
Antes, tener una asociación de amigos de la arqueología te dejaba fuera de la convocatoria, pero ahora prima contra universidades. Porque no sé si me he explicado bien... Salvo la UNED, ninguna universidad española tiene acceso a las ayudas (aunque supongo que si desde alguna en las comunidades cumplidoras se ha pedido algo, se podrá reclamar). Hace unos años me quejaba porque para los que no pertenecemos a ninguna institución pública era muy dificil acceder a este tipo de ayudas. Ahora no sé si alegrarme o llorar.
De cualquier modo, esto me lleva a dos reflexiones:
1- ¿Qué criterios se establecen en estas (y otras) convocatorias? Nunca sé si son científicos, técnicos, nominales, institucionales, económicos, políticos o anárquicos. Si no es por una cosa, es por otra, al final siempre hay una excusa.
2- ¿Qué culpa tenemos nosotros? No entiendo por qué se penaliza en la investigación la mediocridad de políticos y gestores que no tienen nada que ver con estos proyectos. Al final pagan justos por pecadores.
Yo, personalmente, conocí a Nathaniel y a Girmachu en 2006. Con ellos cerca tengo algunos de los mejores recuerdos de los últimos años. El proyecto, dirigido por Víctor Fernández (UCM) siempre ha sido de los mejor valorados y este año tendríamos 18.000 euros, que la incompetencia del gobierno regional nos ha arrebatado. Hoy somos nosotros, pero mañana serán proyectos de biología, medicina, física o filosofía... La partida presupuestaria de esta convocatoria en concreto es un ínfimo porcentaje del presupuesto de publicidad del Ministerio. No quiero saber cuántos asesores tiene el Secretario de estado de Cultura que firma las resoluciones... y menos aún nuestro querido Wert. Pero el caso es que muchos proyectos consolidados nos quedamos en casa después de muchos años vendiendo la marca España con investigación de calidad. El futuro al que estamos llegando en este 2013 es cada vez más oscuro.

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